En la cocina de su hogar en A Coruña, la señora Julia Pan creaba cada domingo un postre que se convertiría en la delicia de su familia y, con el tiempo, en un éxito global. Las Martietas de Fío, elaboradas con una receta heredada de su madre, han logrado conquistar los paladares de Europa y Estados Unidos.
La historia de estas deliciosas galletas comienza con el hijo de Julia, Fernando Pombo, quien llevaba las creaciones de su madre a la oficina para compartirlas con sus compañeros. Fue allí donde Óscar Varela, amigo de Fernando, descubrió el sabor único de estas galletas. "Cuando las probé, supe que eran algo especial. No eran solo galletas, sino una combinación perfecta de texturas y sabores", recuerda Varela.
Convencido del potencial de las Martietas de Fío, Varela logró persuadir a Fernando para unirse y crear una marca que llevaría el sabor gallego a todos los rincones del planeta. A pesar de no tener experiencia en repostería, ambos decidieron lanzarse al proyecto con la ayuda de Julia, quien se puso a trabajar en la elaboración de las primeras Martietas de Fío.
La receta original, que incluye harina de trigo, huevo y una mezcla de azúcar moreno y sal, se complementa con ralladura y zumo de naranja, un toque que las hace inconfundibles. El proceso de elaboración, que puede tardar hasta cuatro días, exige paciencia y dedicación, pero el resultado es una galleta "totalmente natural" y única.






