El conflicto armado entre Estados Unidos, Israel e Irán, iniciado el pasado 28 de febrero, ha mantenido al precio del petróleo en niveles elevados. El barril de Brent, que previamente se mantenía por debajo de los 70 dólares, actualmente supera los 100 dólares. Este aumento significativo se asemeja al registrado tras la invasión rusa de Ucrania en 2022.

Los futuros del petróleo Brent experimentan fluctuaciones debido a la incertidumbre sobre la duración del conflicto y la normalización del tráfico marítimo en el estrecho de Ormuz, crucial para el suministro energético mundial. A las 8:00 horas, el rango de negociación para los futuros de petróleo Brent se ubicaba en 116,27 dólares por barril. Los factores alcistas siguen prevaleciendo, especialmente con Irak, uno de los principales productores de crudo, recortando su producción debido a limitaciones de almacenamiento y bloqueo de exportaciones.

El estrecho de Ormuz, con apenas 38 kilómetros de ancho, es una ruta vital por la que circula aproximadamente una quinta parte del suministro mundial de petróleo. Se han reportado ataques a petroleros en la zona, lo que ha detenido el tráfico. La Guardia Revolucionaria ha advertido que cualquier buque que intente cruzar podría enfrentar represalias.

La evolución del conflicto será clave para determinar si los precios se estabilizan o si continúan aumentando, impactando en los precios del combustible y en la economía europea en general.