En la compleja estructura de poder de Irán, la Guardia Revolucionaria (Pasdarán) ha emergido como la fuerza dominante, eclipsando a otras instituciones y figuras políticas. La reciente guerra de 12 días entre Irán e Israel, en la que el programa nuclear de Teherán fue bombardeado, ha acelerado este proceso, revelando la influencia militar y política de los Pasdarán en la toma de decisiones del régimen.

La capacidad de Irán para mantener su influencia en la región y amenazar los intereses de Estados Unidos y sus aliados, a pesar de los ataques a sus infraestructuras militares y de seguridad, se debe en gran medida a la solidez de la Guardia Revolucionaria. Expertos en la materia advertían que las predicciones de un rápido colapso del Gobierno eran simplistas, dada la complejidad del entramado de poder en Irán.

La muerte de comandantes de la Guardia Revolucionaria en los ataques israelíes ha sido rápidamente compensada por la promoción de nuevos líderes, que han ocupado cargos previamente en manos de civiles. Esto ha fortalecido la posición de los Pasdarán dentro del régimen y ha preparado el terreno para una reconfiguración del poder que refleja las rivalidades internas del ala dura del régimen.

La elección de Mojtaba Jameneí como líder supremo, 10 días después de la muerte de su padre, Ali Jameneí, ha sido vista como un 'golpe de Estado' de los Pasdarán. El Círculo Habib, una red liderada por el clérigo y exjefe de inteligencia de la Guardia Revolucionaria, Hossein Taeb, se ha convertido en uno de los núcleos centrales del poder en Irán.