El Gobierno de España ha decidido cerrar su espacio aéreo a todos los vuelos relacionados con la operación militar lanzada por Estados Unidos e Israel contra Irán. Esta decisión se aplica no solo a los aviones de combate y reabastecimiento que participan directamente en la operación, sino también a las aeronaves estadounidenses destacadas en terceros países, como el Reino Unido o Francia.
El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, adelantó esta decisión en el pleno del Congreso la semana pasada, aunque sus palabras pasaron desapercibidas en medio del debate político. 'Hemos denegado a Estados Unidos el uso de las bases de Rota y Morón para esta guerra ilegal', afirmó. 'Todos los planes de vuelo relacionados con acciones contra Irán han sido rechazados, incluidos los de aviones de repostaje'.
La única excepción a esta regla es que, en situaciones de emergencia, se autorizará el tránsito o aterrizaje de aeronaves implicadas. Sin embargo, esto no afecta a las misiones que se enmarcan dentro del convenio bilateral con Washington, como el apoyo logístico a las tropas estadounidenses desplegadas en Europa.
La base de Morón de la Frontera (Sevilla) y la base de Rota (Cádiz) siguen siendo utilizadas por aviones de la Fuerza Aérea de Estados Unidos (USAF), pero con limitaciones. Por ejemplo, se ha prestado apoyo a la navegación de los bombarderos B-2 Spirit que parten desde su base en Whiteman, Misuri, y regresan después de atacar Irán.
La posición española ante el conflicto se ha ido definiendo en las últimas semanas y ha adquirido rasgos de neutralidad. En las semanas previas al ataque del 28 de febrero, hubo intensas negociaciones entre Madrid y Washington sobre el papel de España en el despliegue militar estadounidense.





