El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha anunciado un aumento significativo en la presencia militar de su país en la región de Oriente Medio, en un contexto de crecientes tensiones con Irán. La medida se produce después de más de cuatro semanas de bombardeos diarios contra objetivos militares y civiles en el país persa.

La amenaza de una invasión terrestre

Trump ha amenazado con una posible invasión terrestre de Irán, afirmando que si no se logra un acuerdo de paz pronto, Estados Unidos podría tomar medidas drásticas, incluyendo la destrucción de las centrales eléctricas, pozos de petróleo y la isla de Jarg. Esta isla, ubicada en el golfo Pérsico, alberga una de las principales refinerías del país.

El despliegue militar

El Departamento de Guerra de Estados Unidos ha anunciado el despliegue de dos unidades expedicionarias de la infantería de marina (MEU), con unos 5.000 marines en total, provistos de aviones de caza F-35, aviones Osprey de despegue vertical, helicópteros de combate y artillería. Además, se espera que lleguen entre 2.000 y 3.000 paracaidistas de la 82ª División Aerotransportada, acompañados de vehículos acorazados.

La estrategia de Estados Unidos

El secretario de Estado, Mike Pompeo, ha defendido que los objetivos de Estados Unidos pueden lograrse sin enviar tropas y que se trata de dar al presidente las máximas opciones y oportunidades para adaptarse a las contingencias que puedan surgir. Sin embargo, algunos analistas señalan que la geografía de las islas del Golfo ofrece otros objetivos más provechosos con menor riesgo.