Plásticos de alimentos y bebidas lideran la basura marina en 112 países

El estudio publicado en One Earth muestra que los residuos plásticos de alimentos y bebidas son la basura marina más abundante en 112 naciones, cubriendo el 86 % de la población mundial. La investigación analizó más de 5 000 muestreos en playas de todos los continentes, confirmando la preponderancia de estos desechos.

Los investigadores de la Universidad Brunel y la Universidad de Plymouth identificaron que los envases, tapas y botellas aparecen entre los tres residuos más frecuentes en el 93 % de los países analizados. Entre los países con mayor presencia están India, China, Estados Unidos, Indonesia y Pakistán, todos con poblaciones de cientos de millones.

Tipos de residuos y causas del predominio de los envases de un solo uso

Los ítems más comunes son envases de alimentos, tapas y cápsulas, y botellas de plástico. Estos productos de ciclo corto se consumen y se descartan rápidamente, lo que facilita su llegada a la costa tras una gestión deficiente o nula.

En más de la mitad de los países estudiados, estos tres tipos aparecen entre los residuos más frecuentes. Las bolsas plásticas y las colillas de cigarrillo ocupan los siguientes puestos, pero con una presencia mucho menor. La investigación señala que la rapidez del consumo y la falta de sistemas de reciclaje adecuados son los principales impulsores de su presencia en las costas.

Implicaciones y próximos pasos para frenar la contaminación plástica

Los autores del estudio recomiendan reducir la producción de plásticos no esenciales, impulsar la reutilización y rediseñar los envases para facilitar su reciclaje. Además, subrayan la necesidad de reforzar políticas públicas y campañas educativas que cambien los hábitos de consumo.

Se estima que 20 millones de toneladas de residuos plásticos ingresan al medio ambiente cada año. Ante esta magnitud, los científicos advierten que la gestión de residuos, aunque importante, no basta; la solución debe atacar la fuente del problema.

Los investigadores afirman que "la evidencia ya permite priorizar intervenciones concretas, especialmente sobre embalajes de alimentos y bebidas". La urgencia radica en que los patrones de contaminación son similares en países con realidades muy distintas, lo que indica una economía global basada en el descarte.

Qué puede pasar a continuación

Si los gobiernos adoptan las recomendaciones, se podrían reducir significativamente los desechos que llegan a las costas, mejorando la salud de los ecosistemas marinos y la calidad de vida de las comunidades costeras. La presión ciudadana y la concienciación pública serán clave para impulsar cambios legislativos y de consumo que frenen la tendencia actual.

Jesus Gil Moreno
Jesus Gil Moreno

Redactor científico

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