La situación en la frontera entre Afganistán y Pakistán sigue siendo tensa después de que Pakistán lanzara una serie de ataques aéreos y terrestres en varias provincias afganas. El conflicto, que dura ya varias semanas, ha dejado cientos de muertos y heridos en ambos lados.

La noche del lunes expiró una tregua de cinco días pactada por ambas partes, lo que llevó a una reanudación de los combates en la frontera. Según los talibanes, al menos dos civiles murieron y ocho resultaron heridos en ataques paquistaníes. El director de Información y Cultura de la provincia oriental de Kunar, Zia-ur-Rahman Spin Ghar, informó que las fuerzas paquistaníes habían disparado 80 proyectiles de artillería y habían llevado a cabo ataques con drones en la región.

La violencia ha generado una oleada de condenas por parte de la comunidad internacional, incluyendo la ONU y la Unión Europea, que han expresado su preocupación por la escalada del conflicto. El relator especial de Naciones Unidas para Afganistán, Richard Bennett, instó a los gobiernos de Afganistán y Pakistán a acordar un alto el fuego permanente y a respetar el derecho internacional.

La tregua que expiró el lunes fue posible gracias a la mediación de Arabia Saudí, Catar y Turquía. Sin embargo, a pesar del compromiso diplomático, los combates han continuado en la frontera. Los talibanes han denunciado fuego intermitente de morteros desde territorio paquistaní durante las últimas 72 horas.

La ONU ha informado de que están verificando el número de muertos y heridos tras el ataque de las fuerzas paquistaníes que, según los talibanes, ha dejado por el momento al menos 408 muertos y 265 heridos en un hospital de Kabul. La Misión de Asistencia de las Naciones Unidas en Afganistán (UNAMA) ha advertido de que el conflicto se ha intensificado y expandido geográficamente en los últimos días.