El director general de Universae, Francisco Cámara, se enfrenta a diario al reto de compaginar su vida laboral con la familiar. Con 43 años y originario de Beniel, Murcia, Cámara dirige el instituto superior de Formación Profesional (FP) Universae, que cuenta con 30.000 alumnos en 37 países y ofrece medio centenar de titulaciones oficiales.
Hace malabares para equilibrar su trabajo con el cuidado de sus tres hijos, de un año y medio, siete y ocho años. A pesar de estar al frente de una empresa de educación, considera que la educación de sus hijos es un tema complicado.
'Es una respuesta complicada. El problema que tienes cuando estás cerca del sector es que tienes mucha información. Sabes que si tienen un nivel de inglés alto, si estudian en tal o cual universidad, si cursan un programa Erasmus o van a una escuela de verano, la probabilidad de empleabilidad aumenta', afirma.
Sin embargo, Cámara enfatiza que la clave está en generar rutinas de estudio desde una edad razonable y fomentar valores como la curiosidad por el conocimiento y ser buenas personas.
'Nunca soñé estar en donde estoy ahora, ni en lo personal ni en lo profesional. Tengo muchísima suerte. Los proyectos profesionales que tanto mi mujer como yo hemos puesto encima de la mesa siempre han sido proyectos de familia', declara.
La familia es fundamental para Cámara, quien valora mucho el tiempo que pasan juntos. Recientemente, volvieron de esquiar en Andorra y destacan que en el viaje 'los móviles se quedan fuera', lo que les permite disfrutar de un paréntesis y recordar por qué están haciendo lo que hacen.
'Los fines de semana nos encanta salir a pasear al campo. Nos apasiona la playa', agrega.
En cuanto al estrés, Cámara asegura que con tres niños hay que saber gestionarlo. 'Cuando llevas 10 años en posiciones de estrés... cuando vas a la cama sabes que es tu sitio refugio. Suelo hacer deporte, ir a correr. Los martes por la tarde cada vez que puedo, partido de pádel con los amigos', explica.
La gastronomía también es una de sus pasiones. 'Me encanta la comida. Cocino poco... arroces y barbacoas con amigos. Me encanta la gastronomía sencilla basada en el producto, soy clásico. A un buen producto, si lo sabes tratar, no hace falta hacerle nada', dice.
En Murcia, recomienda restaurantes como El Restaurante Salzillo, La Pequeña Taberna o el Morales.
En su hogar, su mujer se encarga de planificar la compra y él se ocupa de comprar lo que va faltando durante la semana. En cuanto a las tareas con los niños, ambos se reparten las responsabilidades.
'No tenemos ayuda externa, pensamos que podíamos abarcar el 100% de su educación. Por la mañana les ponemos juntos el desayuno y los vestimos. Los llevo al colegio, salen a las cinco y menos dos días a la semana, ella los recoge. Luego preparamos deberes, cenas, y los dormimos entre los dos', describe.
En su tiempo libre, disfrutan viendo series como Prison Break en Amazon y leyendo unas pocas páginas antes de dormir. Cámara confiesa que le gusta Santiago Álvarez de Mon, profesor de IESE, que ha escrito sobre liderazgo.
Entre sus debilidades, Cámara admite que tal vez haga poca autocrítica. 'Alguna tendré (ríe). Tal vez haga poca autocrítica por mi propia supervivencia. Y prueba de ello es este momento', reconoce.
Sin embargo, valora mucho la cualidad de ser buenas personas en los demás.
'Que sean buenas personas', responde.
Mirando al futuro, Cámara se muestra preocupado por la inestabilidad que hay en el mundo. 'La inestabilidad que hay en el mundo', afirma.
Aunque admite que tal vez sea más del presente, enfatiza que el presente genera incertidumbre sobre el futuro.
'Sí, pero el presente genera incertidumbre sobre el futuro. Tal vez a mi generación, que nacimos y nos criamos en la mejor época de Europa, de la cohesión, del crecimiento, de un ambiente social bueno… se estaba promulgando una constitución europea porque todos queríamos algo colectivo importante por encima de la individualidad. Y poco a poco las cosas comenzaron a ir mal', declara.