La guerra en Irán ha desencadenado un aumento en el precio de los combustibles fósiles, afectando directamente los bolsillos de los consumidores españoles. A pesar de las medidas gubernamentales para moderar el precio de la gasolina y el gasoil, ambos han subido un promedio de 30 céntimos de euro por litro. La inflación interanual en marzo ha alcanzado el 3,3%, con una previsión del 3% para el cierre del año, según la OCDE.
El impacto de la guerra en la economía española
La experiencia de la guerra en Ucrania ha servido como referencia para abordar el desafío actual. España está aplicando lecciones aprendidas, como restablecer la relación con Argelia, su proveedor tradicional de gas. Sin embargo, el cierre del estrecho de Ormuz plantea un desafío sin precedentes para la estabilidad del mercado y la necesidad de medidas para evitar el descontrol de la inflación.
La factura eléctrica española: un punto de inflexión
España se destacó durante la crisis ucraniana, con una electricidad que se abarató un 6,6% y un gas que se redujo un 12,6% en términos reales entre 2020 y 2025. Su modelo energético, basado en energías renovables y hidráulicas, la protege parcialmente de los efectos de la crisis de suministro de combustibles fósiles. No obstante, el país sigue expuesto debido a su dependencia de los hidrocarburos.





