El jueves 16 de mayo de 2026, el Saló de Cent del Ayuntamiento de Barcelona acogió un homenaje multitudinario a Rosa María Esteva, la pionera de la gastronomía barcelonesa que celebra 85 años. El acto fue organizado por el propio Ayuntamiento, el Grupo Tragaluz y la familia Tarruella, y contó con la presencia del alcalde Ada Colau, el sumiller Josep Roca y numerosos colegas del mundo culinario.
Rosa María Esteva recibiendo el homenaje en el Saló de Cent, rodeada de familiares y colegas
La sala se llenó rápidamente; la ovación se prolongó durante varios minutos cuando la empresaria subió al estrado para recibir la placa conmemorativa entregada por el alcalde Collboni. El público, compuesto por amigos, artistas y empleados del grupo, mantuvo una energía vibrante que reflejó el cariño acumulado a lo largo de cuatro décadas.
El Saló, símbolo de la vida cívica barcelonesa, se transformó en un escenario de reconocimiento vivo, evitando la tradición de homenajes póstumos. La entrega de la placa marcó el punto culminante de una noche que mezcló nostalgia y esperanza.
Detalles del homenaje y la trayectoria de la restauradora
El discurso inaugural lo abrió Josep Roca, quien, con su característico humor, describió a Esteva como una mujer con "aguijones y cojones", resaltando su valentía para romper moldes. Roca entregó una caja de huevos de chocolate como recuerdo simbólico para los asistentes.
Le siguió la intervención del diseñador Javier Mariscal, quien recordó los primeros encuentros en la barra de Mordisco y elogió la capacidad de Esteva para crear espacios donde la creatividad fluyera sin restricciones. También se destacó la participación discreta pero esencial de Clementina Milá, mano derecha de la emprendedora durante años.
Debido al ictus que sufrió hace más de un año, Rosa María no pudo pronunciar palabra alguna. Su nieta Ale Lacour tomó la palabra, transmitiendo las ideas y emociones de su abuela con voz firme y emotiva, garantizando que el mensaje llegara intacto al público.
Contexto cultural: la influencia de Esteva en la escena gastronómica barcelonesa
En 1987, a los 40 años, Rosa María colgó el delantal de ama de casa y abrió Mordicio, un restaurante que rechazó los manteles y la formalidad en favor de una cocina informal pero rigurosa. El local, situado en el Eixample, se convirtió rápidamente en un punto de encuentro para artistas y chefs emergentes.
Ese proyecto dio origen al Grupo Tragaluz, que hoy agrupa 26 locales y emplea a 1.200 trabajadores en Barcelona, Madrid, Mallorca y la Costa Brava. Cada establecimiento mantiene una identidad propia, evitando la repetición de conceptos y apostando siempre por la innovación.
Como mujer pionera, Esteva rompió barreras en una industria dominada por hombres. Su estilo directo y su defensa de la igualdad de género inspiraron a generaciones de chefs y gerentes que hoy continúan su legado de creatividad y coraje.
Perspectivas futuras para el legado de Mordisco y Tragaluz
A pesar del ictus, Rosa María sigue al frente de los dos restaurantes Mordicio, incluido el de La Roca Village, mientras el resto del grupo está bajo la mayoría accionarial del fondo Miura Partners. Su visión sigue marcando la dirección estratégica del conglomerado.
Los socios del Grupo Tragaluz anuncian planes de expansión que incluyen nuevos conceptos gastronómicos en ciudades emergentes, manteniendo la filosofía de innovación que caracterizó a la fundadora. El homenaje ha reforzado el compromiso de la familia y los empleados de preservar la esencia de la marca.
El reconocimiento público subraya la importancia de su aporte a la cultura culinaria de Barcelona. Con la mirada puesta en el futuro, el legado de Mordicio y Tragaluz promete seguir alimentando la imaginación de comensales y profesionales, consolidándose como un referente de la gastronomía contemporánea.