El Gobierno y la Iglesia española alcanzaron un acuerdo el 8 de enero para crear un sistema de reparación mixto para víctimas de pederastia. Sin embargo, el proceso de negociación para implementar este acuerdo fue largo y delicado, con numerosas tensiones y desacuerdos. Las partes involucradas, incluyendo el Defensor del Pueblo, se reunieron en varias ocasiones para discutir los detalles del protocolo.
El inicio de las negociaciones y los principales desacuerdos
Las negociaciones comenzaron después del acuerdo inicial del 8 de enero, con el objetivo de establecer un protocolo concreto para atender a las víctimas que desearan algún tipo de reparación. Los representantes del Gobierno, la Iglesia y el Defensor del Pueblo se reunieron en casi una decena de ocasiones y mantuvieron numerosas llamadas. Los principales desacuerdos se centraron en dos cuestiones: si las víctimas que ya habían obtenido una compensación de la Iglesia podrían reclamar más dinero y quién tendría la última palabra en caso de desacuerdo.
La intervención del Vaticano y el papel del Defensor del Pueblo
El Vaticano desempeñó un papel fundamental en las negociaciones, ya que el Gobierno recurrió a la Santa Sede para engrasar el acuerdo con la Iglesia desde el inicio. El secretario de Estado del Vaticano, Pietro Parolin, mantuvo conversaciones con el ministro de Presidencia, Justicia y Relaciones con las Cortes, Félix Bolaños, para tratar los reparos de la Iglesia española. El Defensor del Pueblo tendría la última palabra en las reclamaciones, lo que fue un punto de discordia.





