La ingeniera química Laura Ferràndez, experta en tratamiento de agua potable, afirma que el agua del grifo en Figueres es segura gracias a estrictos controles de calidad. Con su reciente doctorado, Ferràndez comparte su experiencia en la Estación de Tratamiento de Agua Potable (ETAP) de Figueres, gestionada por Fisersa.
La pasión por la ingeniería química
Desde joven, Laura Ferràndez se sintió atraída por la química y la ingeniería. Su padre la animó a probar suerte en la ingeniería química, y ella aceptó el reto. Después de completar su grado, Ferràndez se unió al grupo de investigación LEQUiA de la Universitat de Girona, donde desarrolló su doctorado en el marco del programa de Doctorados Industriales de la Generalitat de Catalunya.
El camino hacia la especialización
Durante su doctorado, Ferràndez trabajó en la optimización del uso del ozono con inteligencia artificial en el tratamiento de agua potable procedente del embalse de Darnius-Boadella. Su investigación se centró en mejorar el control del tratamiento de agua potable a partir de la información generada por la propia planta. El objetivo era garantizar la calidad del agua de forma más eficiente y segura.
Riesgos y desafíos en el tratamiento de agua
Los riesgos más importantes en el tratamiento de agua potable son los trihalometanos, subproductos de desinfección que se originan cuando el agua con materia orgánica reacciona con cloro. La ETAP de Figueres debe cumplir con los parámetros límite establecidos por el Real Decreto 3/2023. Ferràndez destaca la importancia de controlar la calidad del agua para evitar riesgos químicos y microbiológicos.





