El patriarca latino de Jerusalén, Pierbattista Pizzaballa, ha querido calmar la polémica generada después de que la policía israelí les impidiera oficiar una misa en el Santo Sepulcro el Domingo de Ramos. Pizzaballa ha asegurado que no hubo 'mala intención' por parte de los policías y que se trató de 'malentendidos'. La conferencia de prensa se celebró en la sede del Patriarcado Latino en Jerusalén.

Incidente en el Santo Sepulcro

El incidente ocurrió el Domingo de Ramos, cuando Pizzaballa y el custodio Francesco Ielpo intentaron llegar al Santo Sepulcro para oficiar una misa con los monjes que residen allí. Sin embargo, la policía israelí les impidió el paso y les hizo dar la vuelta. Pizzaballa ha explicado que comunicaron su intención de ir al Santo Sepulcro a las autoridades y que la respuesta fue 'ambigua'.

Reacciones internacionales

El episodio fue condenado por varios líderes internacionales, incluyendo al presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez, el presidente de Francia, Emmanuel Macron, y la primera ministra de Italia, Giorgia Meloni. El presidente de Israel, Isaac Herzog, intervino para resolver la situación y el primer ministro, Benjamín Netanyahu, finalmente permitió el 'acceso pleno e inmediato' al Santo Sepulcro.

Derechos y restricciones

Pizzaballa ha subrayado que el Patriarcado Latino no pidió 'permiso' a las autoridades israelíes para ir al Santo Sepulcro, ya que consideran que es su 'casa'. Ha agregado que los policías 'subestimaron' la relevancia de Jerusalén para millones de cristianos en todo el mundo. El custodio Ielpo ha recordado que los franciscanos llevan rezando en el Santo Sepulcro sin interrupción desde el siglo XIII.