En un giro crítico de los acontecimientos, Estados Unidos llevó a cabo un ataque aéreo masivo en la ciudad iraní de Isfahán, un centro neurálgico de la industria de Defensa del país, en un aparente intento de presionar al régimen para que acepte las condiciones impuestas por el presidente Donald Trump. El ataque, que ocurrió en la madrugada del martes, involucró bombas antibúnker de 900 kilos que causaron columnas de humo visibles desde el espacio.

Detalles del ataque

El ataque aéreo estadounidense se centró en varios puntos de la ciudad de Isfahán, que alberga una de las tres principales instalaciones de enriquecimiento de uranio de Irán. La agencia espacial estadounidense NASA detectó las columnas de humo resultado de los bombardeos. Funcionarios de seguridad provinciales admitieron que algunos emplazamientos militares en Isfahán fueron el objetivo de los ataques.

Respuesta iraní

Teherán respondió rápidamente al ataque, asegurando haber derribado un dron estadounidense cerca de Isfahán. El portavoz del ejército iraní, Ebrahim Zolfaghari, advirtió a Washington que cualquier intento de "subyugar a Irán" puede provocar "errores de cálculo estratégicos". Zolfaghari amenazó con que si Washington o Tel Aviv intentan derrocar al régimen o hacerse con el control del Estrecho de Ormuz, estas operaciones "les llevarán a la tumba".

Amenazas de Estados Unidos

El secretario de Guerra de Estados Unidos, Pete Hegseth, declaró que su país está "dispuesto a negociar con bombas" si no se alcanza un acuerdo pronto. No descartó llevar a cabo una incursión terrestre en Irán, tras la especulación de una posible invasión con el envío de miles de tropas a Oriente Próximo. Mientras tanto, Trump afirmó que podría no intervenir en el país para reabrir el Estrecho de Ormuz y animó a los países que no pueden acceder al petróleo a "aprender a luchar por sí mismos".