El presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, ha confirmado que buscará un cuarto mandato en las elecciones de octubre con Geraldo Alckmin como su candidato a vicepresidente. La dupla política, que une al líder de la izquierda brasileña con el antiguo dirigente del centro-derecha, fue una alianza estratégica para evitar que Jair Bolsonaro dañara la democracia brasileña.
Un matrimonio de conveniencia político
Lula, de 80 años, y Alckmin, de 73 años, han desarrollado una evidente complicidad durante su tiempo juntos en el gobierno. Alckmin dejará su cargo como ministro de Industria y Comercio para asumir nuevamente la candidatura a vicepresidente. La decisión de Lula de mantener a Alckmin como su compañero de fórmula se debe a la confianza que ha depositado en él y a la imagen de moderación que este aporta.
Una relación política compleja
La relación entre Lula y Alckmin no siempre ha sido fácil. En las presidenciales de 2006, Lula derrotó a Alckmin, quien previamente había ocupado cuatro mandatos como gobernador de São Paulo. Sin embargo, la invitación de Lula a Alckmin para unirse a su gobierno sorprendió a muchos que los consideraban adversarios políticos.
El papel de Alckmin en el gobierno
Alckmin ha sido un elemento clave en el gobierno de Lula, no solo como vicepresidente sino también como ministro de Industria y Comercio. Ha asumido el poder en varias ocasiones durante los viajes de Lula al extranjero y ha representado al país en eventos internacionales. Además, ha jugado un papel importante en las negociaciones con la Administración Trump durante la guerra arancelaria.





