En un gesto de protesta unificado, las campanas de los municipios extremeños han sonado este martes a las doce en rechazo a la creciente despoblación en la región. La iniciativa, impulsada por el Movimiento Rural Cristiano de Acción Católica y respaldada por las diócesis extremeñas, coincide con el séptimo aniversario de la revuelta de la España Vaciada. Los vecinos de todo el país han vuelto a salir a las plazas para exigir soluciones a un problema que afecta a la esencia de la vida rural.

La despoblación: un problema multifacético

La protesta busca poner de relieve una serie de carencias históricas y nuevas preocupaciones que afectan a la vida en los pueblos. Entre ellas, se encuentran la falta de comunicaciones eficientes, el envejecimiento de la población, la pérdida de servicios públicos esenciales y la llegada de macrogranjas, plantas fotovoltaicas y minas a cielo abierto. Estos cambios amenazan con alterar la identidad y el futuro de las comunidades rurales.

La Diócesis de Coria-Cáceres se ha sumado a la convocatoria, entendiendo que la Iglesia debe participar activamente en las preocupaciones cotidianas de las comunidades rurales. Ángel Martín Chapinal, vicario de Evangelización y Pastoral, destaca que Extremadura se encuentra en el corazón de la geografía de la despoblación, con pueblos cada vez más envejecidos y con menos habitantes.

El papel de la Iglesia en la lucha contra la despoblación