Investigadores de la Universidad Texas A&M han identificado un mecanismo cerebral que relaciona el estrés con conductas adictivas, específicamente con el consumo de alcohol. El estudio, publicado en eLife, muestra cómo el alcohol altera la comunicación neuronal en el cerebro, dificultando la adaptación y toma de decisiones.

El papel del estrés en la adicción

El estrés no solo actúa como detonante emocional, sino que también modifica circuitos cerebrales implicados en la adicción. Los científicos descubrieron un circuito cerebral que vincula el estrés con conductas relacionadas con la adicción. Este hallazgo podría explicar por qué el estrés puede empujar al consumo de alcohol y dificultar la recuperación.

El equipo de investigación identificó un conjunto de señales de estrés originadas en la amígdala central y el Núcleo del Lecho de la Estría Terminal (BNST) que llegan directamente al estriado dorsal. Esta región es clave en la formación de hábitos y en la toma de decisiones. La comunicación neurológica es vital para entender por qué el alcohol altera el comportamiento y la capacidad del cerebro para adaptarse al estrés.

La importancia del factor liberador de corticotropina (CRF)

La investigación se centró en el CRF, una de las principales señales biológicas del estrés. Las neuronas que liberan CRF desde la amígdala central y el BNST proyectan hacia interneuronas del estriado dorsal. Estas células especializadas funcionan como un sistema de “control de tráfico” para modular la flexibilidad conductual.