La complacencia es un patrón de comportamiento que implica anteponer las necesidades de los demás a las propias, lo que puede generar problemas a largo plazo. Según Laura García Sáez, psicóloga, 'la complacencia puede ser problemática si implica renunciar al propio bienestar'. Este comportamiento puede aprenderse en etapas tempranas de desarrollo y puede estar influenciado por factores culturales y sociales.
¿Qué es la complacencia y cómo se manifiesta?
La complacencia se manifiesta cuando una persona prioriza constantemente las necesidades de los demás, incluso si eso implica sacrificar su propio bienestar. Esto puede deberse a un miedo a decepcionar o molestar a alguien, lo que lleva a la persona a evitar conflictos. Sin embargo, esta estrategia puede tener consecuencias negativas a largo plazo, como la desconexión con uno mismo y la pérdida de claridad sobre las propias necesidades y deseos.
Orígenes de la complacencia
La complacencia puede tener sus raíces en la infancia, cuando dependemos emocional y físicamente de nuestras figuras de apego. Según García Sáez, 'durante la infancia, aprendemos qué conductas generan aprobación, afecto o atención, y cuáles rechazo, enfado o distancia'. Esto puede llevar a la persona a adoptar un patrón de comportamiento que busca la aprobación de los demás, incluso si eso implica renunciar a su propio bienestar.





