La neuropediatra del Hospital Universitario Vithas Madrid Aravaca, Ariadna Sánchez, enfatiza que el diagnóstico precoz del trastorno del espectro del autismo (TEA) es fundamental para favorecer el desarrollo infantil. Los primeros años, especialmente entre los 0 y los 3 años, son cruciales para intervenciones tempranas que impacten positivamente en el desarrollo del lenguaje, la comunicación y las habilidades sociales.
Ventana de oportunidad crucial
El autismo es una condición del neurodesarrollo que implica una forma diferente de procesar la información, comunicarse y relacionarse con el entorno. Sánchez señala que algunos indicadores precoces incluyen retraso en el lenguaje, menor contacto visual y dificultades en el uso de gestos comunicativos. También menciona signos más sutiles como la falta de atención compartida o patrones de juego repetitivos.
Identificación temprana y intervención
La especialista destaca que los primeros años son una ventana de oportunidad crucial para intervenciones tempranas. Terapias como logopedia o psicomotricidad, junto con apoyos adecuados en el entorno escolar, pueden marcar una diferencia significativa. El proceso diagnóstico comienza con una valoración clínica detallada y, cuando es necesario, pruebas como ADOS-2 o ADI-R.
Proceso diagnóstico y apoyo
El hospital acompaña a las familias mediante un plan de intervención individualizado y un apoyo cercano. La doctora insiste en que es fundamental informar con claridad y orientar sobre recursos fiables. También destaca que cada niño tiene un potencial propio que puede desarrollarse con los apoyos adecuados.





