En la Amazonia brasileña, un grupo de indígenas se enfrenta en solitario a la empresa minera canadiense Belo Sun, que busca explotar una de las regiones con mayor biodiversidad del planeta. La comunidad, ubicada en la Vuelta Grande del Xingú, lucha por impedir la construcción de una mina de oro a cielo abierto que podría devastar el ecosistema y provocar daños irreversibles.

La imagen de Canadá como un país respetuoso con el medio ambiente se ve desmentida en la Amazonia, donde la empresa Belo Sun busca imponer su proyecto minero. Los indígenas del Xingú han acampado en la oficina de la agencia indigenista brasileña en Altamira para protestar contra la mina, que podría generar beneficios privados pero también impactos devastadores en el bioma.

La amenaza de la mina de Belo Sun

La mina de Belo Sun podría ser la mayor de Brasil, con una presa de 35 millones de metros cúbicos de residuos tóxicos. El proyecto amenaza con destruir la biodiversidad de la región, que es crucial para la regulación del clima y la creación de lluvias. Los beneficios privados podrían superar los 15.000 millones de dólares, pero a un costo ambiental y social incalculable.

La Vuelta Grande del Xingú es una de las zonas más biodiversas de la Amazonia, pero la construcción de la hidroeléctrica de Belo Monte en 2016 ya ha tenido un impacto devastador en la región. La empresa Belo Sun busca ahora aprovechar la debilidad de las comunidades locales, que ya han sido afectadas por la hidroeléctrica.

La lucha de los indígenas