En Irán, tres comunidades cristianas coexisten: la asiria, la armenia y la evangelista. Cada una tiene una historia única y ha enfrentado desafíos diferentes en este país con mayoría musulmana. Desde la llegada de los apóstoles hasta la Revolución Islámica de 1978, la comunidad cristiana ha experimentado momentos de tolerancia y persecución.
Orígenes del cristianismo en Irán
El cristianismo llegó a Irán en el siglo I, cuando los discípulos de Jesús viajaron al este y convirtieron a muchos judíos de las tribus locales. La comunidad asiria se estableció en el Kurdistán iraní y en la frontera turca. En un principio, el Imperio Parto, conocido por su política de tolerancia, permitió la coexistencia de diferentes religiones.
La era sasánida y la llegada del islam
Sin embargo, con la llegada de la dinastía Sasánida en el siglo III, los cristianos enfrentaron persecución. La situación mejoró con la llegada del islam en el siglo VII, ya que cristianos y musulmanes compartían una fe monoteísta y un libro sagrado. No obstante, hacia el siglo VIII, la convivencia se deterioró con la implementación del código Shurut 'Umar, que impuso condiciones de discriminación.
La devastación mongola
La llegada de la Horda de Oro de los mongoles en 1256 supuso un desastre para la comunidad cristiana. Muchos cristianos colaboraron con los invasores, pero posteriormente fueron perseguidos y llevados al borde de la extinción. Solo en el enclave de Urmiyah, en la frontera con Irak y Turquía, sobrevivió la comunidad asiria.





