El 1 de mayo de 2003, el expresidente de Estados Unidos, George W. Bush, declaraba desde el portaaviones Abraham Lincoln que la misión en Irak había cumplido su objetivo. Sin embargo, esta declaración no marcó el fin de la guerra, sino el comienzo de una segunda fase más compleja. La ocupación de Irak se enfrentó a una insurgencia, y aunque la violencia disminuyó en 2007, Estados Unidos redujo gradualmente su presencia militar hasta completar su retirada en diciembre de 2011.
La comparación con la guerra de Vietnam
La situación actual en Oriente Medio, con el presidente Donald Trump buscando una salida a la guerra con Irán, recuerda a la estrategia del presidente Lyndon Johnson en Vietnam en 1965. En aquel momento, Johnson optó por una escalada en la guerra, lo que aumentó los riesgos y la complejidad de la situación. Ahora, Trump enfrenta un dilema similar, con la posibilidad de lanzar una operación final para lograr una salida 'triunfal'.
El impacto de la guerra en la región
Los ataques devastadores lanzados por Estados Unidos e Israel contra Irán no han logrado cambiar el sistema político del país. Sin embargo, Irán ha convertido esta guerra en un escenario de resistencia, con un 80% de los misiles balísticos disparados contra Israel vulnerando la cúpula de acero desplegada sobre el espacio aéreo israelí. Además, los misiles y drones iraníes han destruido bases militares norteamericanas en el golfo Pérsico y infraestructuras de producción de petróleo.





