El Gobierno de Benjamín Netanyahu ha superado todos los límites en la historia de Israel, gracias a la cobertura de Donald Trump. La destrucción del orden multilateral ha permitido a Netanyahu actuar con total impunidad, expulsando a organizaciones de la ONU, prohibiendo ONG y ninguneando a la Unión Europea. La invasión del Líbano es un ejemplo de sus ansias expansionistas.
La invasión del Líbano: un nuevo capítulo en la historia de violencia
La operación en Líbano responde a la provocación de Hezbolá, pero las intenciones de Netanyahu son abiertamente anexionistas. El objetivo es expulsar a la población al sur del río Litani, arrasar los pueblos y dejar el territorio vacío para el sionismo extremista. Esto se asemeja a la ocupación y destrucción de Gaza y Cisjordania.
El frente interior: represión y discriminación
Netanyahu ha demostrado su falta de límites en el frente interior. Impidió al patriarca latino de Jerusalén entrar en la iglesia del Santo Sepulcro para la misa del Domingo de Ramos. Esto es un desprecio a la convivencia de las distintas confesiones y una falta de respeto a la ley internacional y al pluralismo religioso.
La deriva autoritaria de Israel
El Gobierno de Netanyahu se excusa por el veto, pero esto parece un signo de una marcha hacia la sustitución de una democracia plural por un Estado étnico y religioso. La Kneset aprobó la pena de muerte por ahorcamiento para los reos de asesinato "con la intención de denegar la existencia del Estado de Israel", lo que ha provocado la indignación de la UE.





