En un mundo donde la burocracia y las leyes migratorias dominan, un recordatorio de la historia de Álvaro Cunqueiro nos hace reflexionar sobre la compasión y la comprensión. ¿Qué pasaría si las solicitudes de asilo y permisos de residencia estuvieran redactadas con la misma convicción poética que Cunqueiro utilizó para obtener su pasaporte en 1940?
La historia de Cunqueiro, un escritor gallego, revela un episodio curioso. Antes de casarse con la hija de un abogado de Mondoñedo, escribió a su amigo Manuel Halcón, pidiéndole que interviniera para obtener su pasaporte retenido. Su petición, llena de romanticismo, expresaba la urgencia de viajar a Portugal para llevar a su novia a Coímbra y hacerle el amor bajo los almendros.
La corrupción de la dictadura
Sin embargo, detrás de esta historia aparentemente inocente, se esconde la realidad de una dictadura corrupta. Cunqueiro, un falangista influyente, solicitaba un favor a otro miembro del partido para disfrutar de un privilegio negado a la mayoría de los españoles. A pesar de esto, su petición nos hace cuestionar la rigidez de las leyes y la importancia de la compasión en la toma de decisiones.
El legado de Cunqueiro y la resistencia gallega
Galicia, la región de Cunqueiro, es también la tierra de Feijóo, quien ha sorprendido a muchos con su giro hacia la xenofobia y su alianza con Vox. El partido de Abascal se opone a la emisión de pasaportes de entrada, negando la oportunidad de disfrutar de la libertad y la belleza que Cunqueiro describiera. Los gallegos, con su rica historia de emigración y refugio, saben valorar la importancia de la compasión y la comprensión.





