Una de cada cuatro estudiantes de secundaria en Cataluña está en riesgo de presentar un uso compulsivo de internet, según una reciente encuesta. Este dato, aunque alarmante, ha pasado prácticamente desapercibido. ¿Por qué no ha generado un debate nacional como sí lo haría una adicción a sustancias como la heroína?

El riesgo oculto de la adicción a internet

La adicción a internet es un problema silencioso y solitario que no presenta secuelas visibles como otras adicciones. Sin embargo, los estudios muestran que el uso temprano de internet puede afectar significativamente el cerebro de los niños y niñas. El psicólogo Jonathan Haidt, en su libro 'La generación ansiosa', describe los efectos del uso de internet en edades tempranas: aislamiento, malestar, sensación de fracaso, ansiedad, depresión y dificultad en el aprendizaje.

Los dispositivos como causa de la adicción

Los dispositivos móviles están diseñados para crear adictos, asegurándose de que los usuarios pasen el mayor tiempo posible enganchados a sus pantallas. Estos dispositivos, los smartphones, están programados para hacer de cada usuario un yonqui. Y todo ello con un único fin: mejorar las cuentas de resultados de las empresas tecnológicas convertidas en las más poderosas del mundo.

La codicia detrás de la adicción

No hay un plan maléfico para conquistar el mundo, solo codicia. La salud mental de toda una generación ha sido entregada a cambio de beneficios económicos. Los niños y niñas se han convertido en adictos a sus pantallas, incapaces de comunicarse, pensar o empatizar más allá del mundo virtual que les proporcionan las empresas tecnológicas.