En la era digital, la guerra está cambiando. El coronel Ángel Gómez de Ágreda afirma que 'hemos pasado de realizar operaciones psicológicas que apoyaban ataques físicos a hacer ataques físicos cuyo objetivo principal es generar un efecto psicológico'. La inteligencia artificial (IA) y las grandes tecnológicas están revolucionando la forma en que se libra la guerra.

La convergencia de la tecnología civil y militar

La barrera entre la tecnología civil y la militar se está difuminando. Las herramientas de las grandes tecnológicas, como Microsoft y Google, son claves en la guerra de Israel y Estados Unidos contra Irán. Los ataques se basan en inteligencia procesada en las nubes de estas empresas, convirtiéndolas en parte del armamento utilizado por el ejército.

La empresa Anthropic es el único caso en el que ha habido reticencia por parte de una empresa al uso de su tecnología para fines militares. Sin embargo, en Irán, EEUU sigue utilizando sus sistemas junto con Palantir y otras soluciones. Esto demuestra que el debate sobre la ética de los sistemas civiles empleados con fines militares está limitado a las grandes empresas y la administración de Estados Unidos.

El control de los datos y la manipulación

El 70% de los datos de personas, gobiernos y ejércitos del mundo están en las nubes de los hyperscalers (Microsoft, Google y Amazon). Estas empresas están utilizando nuestros datos en su beneficio y establecen las reglas sobre cómo podrán usarse. La base de datos de caras para reconocimiento facial del FBI tiene 3 millones de registros, mientras que la de Clearview tiene 10.000 millones, extraídos de Facebook y otras plataformas.