La periodista Esther P. Nogarol ha reconstruido la vida de Agustín Alamán, un artista olvidado cuya trayectoria atravesó el siglo XX marcado por el desarraigo y el exilio. La investigación, que comenzó con una fotografía desconocida, ha dado como resultado el libro 'El artista de los tres exilios', editado por el Instituto de Estudios Altoaragoneses.

La búsqueda de un artista olvidado

La historia de Agustín Alamán comienza con una fotografía en una casa familiar. Nadie sabía quién era la persona de la imagen, pero la curiosidad llevó a la periodista Esther P. Nogarol a investigar. En 2018, encontró su nombre en internet y empezó una investigación que duró siete años. El resultado es un libro que recupera la figura de Alamán y plantea preguntas sobre cuántos nombres como el suyo siguen en la sombra.

La vida de Alamán estuvo marcada por el desarraigo. Hijo y nieto de herreros, su relación con la materia fue temprana. La Guerra Civil lo empujó al exilio en Francia en 1938, donde conoció campos de concentración y trabajo. Tras la liberación, inició su trayectoria artística, participando en 1947 en la exposición colectiva 'Arte español en el exilio', junto a figuras como Pablo Picasso o Juan Gris.

Un artista total

Alamán evolucionó hacia la abstracción, pero su obra desbordó cualquier etiqueta. Pintura, escultura, joyería, cerámica, tapices, collage o diseño: era un artista total. Él mismo se definía como autodidacta, aunque su capacidad técnica era enorme. Sus compañeros le preguntaban cómo manejar determinadas técnicas. En un momento en que el arte exploraba nuevas cargas matéricas, él dominaba procesos que a otros se les resistían.