Viajen a Egipto y descubrirán un país de contrastes. Conozcan a Mohamed Reda, un egipcio de mediana edad con dos carreras universitarias que trabaja 18 horas al día guiando a turistas por las maravillas de Egipto. Acompáñenlo en un viaje de ensueño por el Nilo y El Cairo, donde la belleza y la miseria se encuentran cara a cara.

La hospitalidad egipcia

Reda, con su sonrisa cálida y su voluntad de hierro, hace que sus clientes se sientan como en casa. A pesar de la fatiga y el ayuno durante el Ramadán, se las arregla para mantener su energía y su paciencia. Mientras guía a un grupo de 25 españoles, se dirige a cada uno por su nombre y con un cariñoso 'habibi', como si fueran de su familia.

Un viaje de contrastes

Durante el viaje, los turistas se enfrentan a la dura realidad de la pobreza y la desigualdad en Egipto. Ven niños descalzos, ancianos paupérrimos y montañas de basura que rodean las maravillas arquitectónicas. Reda, sin embargo, parece inmunizado ante esta realidad. Con su paciencia y su sonrisa, les hace ver la belleza y la riqueza cultural de su país.

Reflexiones en el Nilo

Una de las turistas, que se describe a sí misma como 'pija del Primer Mundo', se sorprende por la hospitalidad y la pasión de Reda por su cultura. A medida que se acerca el fin del Ramadán, Reda le pide que escriba algo para animar a los españoles a seguir visitando Egipto pese a las crisis en Oriente Próximo. La turistar reflexiona sobre la petición y decide escribir estas líneas.

Un llamado a la reflexión

Mientras observa la noticia de que una cofradía en España vota por vetar a las mujeres en sus procesiones, la turista se da cuenta de que no somos mejores que los egipcios. La xenofobia y la intolerancia están presentes en ambos lados. Por eso, hace un llamado a visitar Egipto y descubrir sus maravillas y su miseria. 'Vayan a Egipto. Verán maravillas y miseria. No somos mejores que ellos'.

Un mensaje de esperanza

En un mundo cada vez más dividido, la historia de Reda y su país es un recordatorio de la importancia de la comprensión y la tolerancia. A pesar de las dificultades, Egipto sigue siendo un destino atractivo para los turistas. Con su rica historia y su cultura vibrante, Egipto tiene mucho que ofrecer a aquellos que se atreven a visitarlo.

Un desafío a la soberbia

La historia de Reda y su país es un desafío a nuestra soberbia y nuestra intolerancia. Nos hace reflexionar sobre nuestras propias contradicciones y nuestras propias miserias. Al visitar Egipto, nos enfrentamos a la dura realidad de la pobreza y la desigualdad, pero también a la belleza y la riqueza cultural de un país que ha sido cuna de civilizaciones durante milenios.

Pablo Hernández Gil
Pablo Hernández Gil

Crítico Cultural

Crítico cultural y escritor. Colaborador habitual en medios literarios.

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