La defensora de las minorías musulmanas en China, Sayragul Sauytbal, ha pasado cinco meses en uno de los llamados 'Centros de Educación y Formación Vocacional' (VETC) en la provincia de Xinjiang. Allí, fue obligada a reeducar a los detenidos y participar en la campaña de asimilación cultural de los habitantes de la región con los Han. Sauytbal alerta de que China está a punto de lograr su objetivo de acabar con el legado de los uigures y otras minorías musulmanas.

La represión en Xinjiang

Sauytbal, de etnia kazaja, fue obligada a reeducar a los detenidos y a participar en la campaña orquestada por Pekín para forzar la asimilación cultural de los habitantes de Xinjiang con los Han. La activista pasó cinco meses en uno de los VETC, donde presenció abusos, incluidas violaciones a mujeres, torturas y sesiones de adoctrinamiento con propaganda del Partido Comunista Chino (PCCh).

Los campos de concentración siguen en funcionamiento

Aunque China afirma haber cerrado los campos, Sauytbal denuncia que siguen en funcionamiento. 'Lo único que ha cambiado es que se han retirado las torres de vigilancia, pero siguen funcionando y se han construido enormes instalaciones industriales a su alrededor', afirma. La Oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos (OHCHR) indicó que más de un millón de personas podrían haber pasado por estos campos.

El impacto en la salud de Sauytbal