El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, se enfrenta a un dilema en su contienda contra el régimen iraní, que niega cualquier negociación. A pesar de las filtraciones sobre una posible retirada de las tropas, Trump ha vuelto a extender la guerra y la toma de decisiones dos semanas, su escala de tiempo favorita para el ultimátum.

La incertidumbre en el mercado energético

La incertidumbre en el mercado energético ha llevado a subidas del precio del crudo, ya que el Estrecho de Ormuz lleva tres semanas cerrado. La realidad es que cada día que pasa se agrava la situación, porque Irán es capaz de absorber el daño de cada bombardeo y vende su petróleo más caro, mientras el mundo se encamina a una crisis económica global.

La estrategia de Trump en cuestión

La afirmación de que el desbloqueo del Estrecho es cosa de sus aliados de la OTAN y no suya suena más a impotencia y frustración que a una convicción real. En el mismo discurso, de nuevo de forma contradictoria, aseguró que cualquier acuerdo de alto el fuego depende de que el Estrecho de Ormuz esté "abierto, libre y despejado". Estados Unidos necesita reabrir el paso y lo necesita ya.

Opciones militares sobre la mesa

Trump tiene desde hace semanas sobre el escritorio presidencial varios planes elaborados por el Pentágono para desatascar la situación por medios militares: van desde la invasión de la isla de Jark, las islas de Qeshm y Larak en el Estrecho, o una incursión para requisar media tonelada de uranio enriquecido. Todas ellas son de una dificultad enorme y provocarían bajas en las tropas de asalto.

El desafío diplomático

En el campo diplomático tampoco hay avance alguno, por mucho que Trump se empeñe en revelar supuestas conversaciones que después el régimen niega a los cinco minutos. Nadie sabe con quién está hablando la Administración ni si tiene algún tipo de poder en Irán. El magnate se refirió a un "presidente" con el que puede tener conversaciones constructivas, mientras que Masoud Pezeshkian, el verdadero presidente, publicaba ayer una carta dirigida al pueblo estadounidense en la que aseguraba que es Irán el que quiere abandonar la lógica de la escalada y optar por el diálogo.

La posición de Irán

Más allá del intercambio interesado de mensajes, lo cierto es que ahora Teherán no tiene incentivos para negociar un alto el fuego que no sea bajo sus condiciones. El cierre del Estrecho de Ormuz le permite cobrar por cada barco que lo atraviesa, negar el paso a los del enemigo y mejorar su posición negociadora cada día que pasa.

El despliegue militar de Estados Unidos

Estados Unidos, por su parte, amplía cada día su contingente militar en el Golfo Pérsico. A las tropas de desembarco que ya posee en la región, unos 7.000 entre marines, fuerzas especiales y paracaidistas, se unirán otros 8.000 en las próximas semanas, que ya están en camino. El miércoles, además, se vieron por primera vez varios escuadrones de bombarderos A-10 llegando al Reino Unido camino de Oriente Próximo.

Análisis de expertos

James Acton, codirector del centro Carnegie, afirma: "Sinceramente, sigo sin tener ni idea de cuál es la estrategia de Estados Unidos en este momento. ¿Estaba Trump preparando al país para una escalada? ¿O para retirarse? No tengo ni idea, y sospecho que Trump tampoco". Patrick De Haan, jefe de Análisis de Petróleo en GasBuddy, cree que "no hay ningún plan. El discurso de Trump fue vacío al abordar los verdaderos problemas del Estrecho, dejándolos en manos de otros, y no hay razón para esperar que el Estrecho se reabra pronto.

Conclusiones

Es posible que Estados Unidos haya conseguido éxitos tácticos en su operación, como eliminar la aviación de Irán o su armada de guerra, que son exactamente los que perseguía Israel, pero con la toma de Ormuz el resto de los objetivos parecen secundarios. Michael McFaul, profesor de Ciencia Política en la institución Hoover, afirmó: "Si abrir el Estrecho de Ormuz es tan fácil como Trump acaba de insinuar, ¿por qué el ejército más poderoso del mundo no lo ha hecho? Porque en realidad es muy difícil".

Ana Gutierrez
Ana Gutierrez

Corresponsal Internacional

Corresponsal internacional con base en Bruselas. Experta en asuntos europeos.

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