En la noche del domingo, un camión llega a una iglesia de Sevilla con un objetivo muy especial: trasladar una imagen sagrada a un centro hospitalario para una revisión médica. La talla, custodiada por la junta de gobierno de la hermandad, es recibida con cuidado en el Hospital Quirónsalud Sagrado Corazón, donde se le realizará un TAC para conocer su estado. Este proceso se ha vuelto cada vez más común entre las obras que conforman la Semana Santa.

La ciencia al servicio de la restauración

La mayor parte de las hermandades han sometido a sus titulares a pruebas médicas como radiografías o TAC para conocer el estado de las mismas. La periodicidad de estas pruebas es cada pocos años, y la restauración de la Macarena, uno de los capítulos más controvertidos de las últimas décadas, también exigió la realización de un TAC. El proceso conlleva celo profesional, tacto y delicadeza, ya que sobre ese trozo de madera miles de devotos depositan su fe.

Un proceso delicado y privado

Las pruebas suelen hacerse en horarios nocturnos, en verano o en momentos donde los centros hospitalarios presentan poca afluencia. Por este motivo, se eligen generalmente centros privados, alejados de la multitud de usuarios que acuden a los públicos. El Hospital Sagrado Corazón de Sevilla es uno de los centros que ofrece estos servicios, y ha realizado pruebas a imágenes de Sevilla, Jerez, Huelva o Extremadura.

La tecnología al servicio de la conservación