La guerra de Irán, iniciada el 28 de febrero, se ha caracterizado por un intenso conflicto aéreo entre las fuerzas de EEUU e Israel y el ejército iraní. El uso de armamento avanzado, como misiles Tomahawk y bombas de racimo, ha sido una táctica clave en esta contienda.

El arsenal de EEUU: misiles Tomahawk

EEUU ha lanzado más de 850 misiles crucero Tomahawk en las primeras cuatro semanas de guerra, según fuentes cercanas al Pentágono. Estos misiles, utilizados por primera vez en 1991 durante la guerra del Golfo, tienen un alcance de 1.250 a 2.500 kilómetros y pueden ser lanzados desde barcos y submarinos.

El misil Tomahawk es un arma precisa y potente, equipada con un sistema de navegación basado en GPS y una ojiva de 450 kg o un lanzador de munición convencional con submuniciones. Su velocidad de 880 km/h y capacidad para volar a baja altitud dificultan su detección por radar.

La respuesta de Irán: misiles balísticos y drones

Irán ha respondido a los bombardeos de EEUU e Israel con su arsenal de misiles balísticos, cuya precisión y potencia ha mejorado en la última década. Los misiles iraníes han logrado penetrar el sistema de defensa israelí, conocido como la 'cúpula de hierro', y golpear objetivos en ciudades importantes como Haifa y Tel Aviv.

El arsenal de misiles de Irán es el más grande y diverso de Oriente Medio, según el Center for Strategic and International Studies (CSIS). EEUU solo puede confirmar la destrucción de un tercio del arsenal de misiles iraní en las cuatro primeras semanas de guerra.