La tensión institucional vuelve a situarse en el centro del debate político debido al bloqueo en la renovación de instancias clave de la Justicia. El Partido Popular mantiene paralizada la designación de cuatro magistrados del Tribunal Constitucional que tienen el mandato caducado desde diciembre pasado. Esta estrategia, que prolonga la interinidad en instancias decisivas, evidencia el pulso de la derecha por tratar de mantener o ganar influencia en los tribunales.

El Partido Popular replica estrategias de bloqueo en el Constitucional y el Poder Judicial, lo que ha generado un gran impacto en la política española. El bloqueo en la renovación del Tribunal Constitucional se debe a que el PP no tiene intención de dar un perfil pactista con el PSOE en un momento de contienda electoral.

El bloqueo del Tribunal Constitucional

El pasado 17 de diciembre, cuatro magistrados del Tribunal Constitucional, incluido su presidente, Cándido Conde-Pumpido, alcanzaron el final de su mandato. Su sustitución depende del Senado, donde el PP tiene una mayoría absoluta pero insuficiente para hacer esas designaciones. La renovación requiere el respaldo de tres quintos de la Cámara Alta, por lo que pasa inevitablemente por un acuerdo con el PSOE.

El PP apuesta por dilatar el bloqueo, esperar a mejorar sus resultados en las próximas elecciones generales y acercarse a esa mayoría de tres quintos del Senado. Esto le permitiría nombrar a cuatro magistrados de sensibilidad conservadora, lo que daría un vuelco a la actual distribución favorable a la izquierda.