El kimchi, una receta tradicional coreana de fermentación láctica, ha sido elaborada con la ayuda de nuestra amiga coreana Yummy Choi. Gracias a las bacterias lactobacilos, los azúcares se transforman en ácido láctico, creando un plato único. Dependiendo de la región de Corea, la receta puede variar, permitiendo sustituir ingredientes como la pera por manzana o la salsa de pescado por salazón de camarones.

Orígenes y variaciones del kimchi

La receta del kimchi puede variar según la zona de Corea de la que provenga. Es posible cambiar algunos ingredientes para adaptarla a gustos personales o a la disponibilidad de productos. Por ejemplo, se puede reemplazar la col china por kale o el jengibre por galanga. La versatilidad de esta receta permite crear variaciones que se ajusten a diferentes paladares.

Para elaborar esta receta, es recomendable hacerlo en grandes cantidades, ya que se puede conservar y utilizar como aliño, entrante, sopa o guarnición en diversas ocasiones. El proceso comienza lavando la col con agua fría, cortando un poco el tallo y deshojándola. A continuación, se sala generosamente con un 3% a un 5% de sal del peso total de la verdura, se remueve ligeramente y se deja reposar durante 2 horas.

Preparación de la pasta y ensamblaje

Después de escurrir el agua que suelta, se pelan los ajos, el jengibre y la pera, y se trituran junto con la salsa de pescado en un túrmix o vaso mezclador hasta obtener una pasta. Esta pasta se vierte sobre un bol y se añade el ají molido, mezclando bien. Sobre una bandeja, se colocan las capas de col y se embadurnan cada hoja con la pasta, utilizando una espátula o las manos con guantes.