El gobierno de Claudia Sheinbaum intensifica conversaciones con la Casa Blanca para encontrar formas de enviar combustible a la isla caribeña, sorteando las sanciones impuestas. La reciente autorización de un buque petrolero ruso con más de 700.000 barriles para llegar a Cuba abre una posibilidad.
La puerta abierta por Trump
La decisión del presidente estadounidense, Donald Trump, de permitir la entrada del buque ruso supone un ligero alivio para la crisis energética en Cuba. Sin embargo, la Casa Blanca ha aclarado que no se trata de un cambio en su política de presión sobre la isla.
El gobierno mexicano busca 'alternativas, pero con el límite de no poner en riesgo al país con sanciones', según fuentes cercanas a la presidencia. Esto implica que cualquier acción deberá contar con la autorización explícita de la Casa Blanca.
El contexto de la crisis cubana
La crisis en Cuba es profunda, con una economía al borde del colapso y una escasez generalizada de productos básicos. La llegada de 100.000 toneladas de crudo ruso solo cubre las necesidades energéticas de un día.
La petrolera estatal cubana, Cupet, ha anunciado que el crudo que entre a la isla se destinará principalmente a alimentar el transporte y otros servicios básicos.
La posición de México
México es uno de los pocos aliados que le quedan a Cuba, especialmente después de que Venezuela, su principal sostén en los últimos años, dejara de suministrar petróleo.





