El crecimiento demográfico descontrolado está poniendo en jaque a las ciudades medianas de Cataluña. La saturación de Barcelona y el área metropolitana está llevando a la población a municipios donde los servicios públicos no pueden seguir el ritmo de llegada de nuevos vecinos.

La centrifugación de la población

La población de Cataluña está experimentando un cambio significativo en su distribución. La capital catalana, Barcelona, ha visto un aumento de apenas un 5,8% en la última década, mientras que ciudades medianas como Calafell, Vic y Sant Cugat han experimentado un crecimiento mucho mayor. Calafell ha aumentado su población en un 32% en la última década, Vic en un 20% y Sant Cugat en un 12%.

Problemas de vivienda y servicios públicos

El crecimiento demográfico está generando problemas de vivienda y servicios públicos en estas ciudades. En Calafell, el alcalde Ramon Ferré afirma que "a medida que te alejas de Barcelona, el precio de la vivienda baja, pero también la calidad de los servicios". La ciudad ha ganado 8.000 vecinos desde 2015, pero no ha podido construir nuevos centros educativos para atender a la creciente población.

La inmigración: un factor clave

La inmigración es un factor clave en el crecimiento demográfico de estas ciudades. En Vic, el alcalde Albert Castells afirma que "sin la inmigración, las escuelas perderían líneas y la pirámide demográfica sería insostenible". La ciudad tiene 6.000 alumnos, de los cuales más de la mitad son de madre extranjera.