El manuscrito medieval más famoso del mundo, el Libro de Kells, ha cambiado su historia después de que investigadores encontraran indicios que cuestionan su creación en Irlanda. Un estudio reciente sugiere que podría haber sido elaborado en Portmahomack, un asentamiento en el territorio picto de Escocia.

Orígenes del Libro de Kells

El Libro de Kells es un manuscrito iluminado que contiene los cuatro evangelios y presenta letras y dibujos muy elaborados. Durante años, se ha pensado que comenzó en la isla de Iona, en Irlanda, en el siglo VIII, y que tras un ataque vikingo en el siglo IX, los monjes lo trasladaron a Kells, también en Irlanda. Sin embargo, un nuevo estudio recogido por la BBC indica que podría haberse creado en Portmahomack.

El estudio que cambia la historia

El estudio, que forma parte de un proyecto financiado con 3.250 euros por la Society of Antiquaries of Scotland, sugiere que en Portmahomack existía una actividad centrada en fabricar pergamino y decorar páginas. Esto encaja con la calidad del Libro de Kells, que se utilizaba en contextos religiosos. La investigación se centró en la producción de pergamino y la decoración de páginas.

Técnicas medievales para producir pergamino

Thomas Keyes, artesano especializado, trabaja en reconstruir un tanque de piedra de 1.500 litros que servía para remojar pieles. Su objetivo es producir pergamino siguiendo técnicas medievales, utilizando algas, y comparar las muestras con manuscritos antiguos. El proceso de Portmahomack podría encajar con el del Libro de Kells.

Evidencia en Portmahomack

En Portmahomack se encontró un taller donde se trabajaban pieles para obtener pergamino. Los arqueólogos hallaron clavijas de hueso para tensar las pieles, cuchillos y piedras pómez para raspar la superficie. También se encontraron residuos de algas marinas quemadas, utilizadas para eliminar el pelo de las pieles.

Influencias artísticas

Victoria Whitworth, investigadora, afirma que el monasterio de Portmahomack es el lugar más probable donde se creó el manuscrito. Señala que los pictos producían esculturas cristianas con inscripciones complejas que coinciden con las letras del Libro de Kells. El manuscrito reúne influencias de distintas tradiciones artísticas.

Debate abierto

Rachel Moss, profesora en Trinity College Dublin, destaca que resulta difícil fijar el lugar exacto de creación de un manuscrito si no existe un registro claro. Añade que el análisis de Portmahomack aporta un punto más a un debate abierto sobre el origen del Libro de Kells.

Conclusión

El origen del Libro de Kells ha sido motivo de discusión durante años. La diferencia entre Iona y Portmahomack se apoya en el tipo de pruebas, ya que en el primer caso predominan documentos escritos y en el segundo aparecen restos materiales. El estudio de Portmahomack deja el manuscrito dentro de un recorrido que empezó en un taller y terminó en una biblioteca.

Pablo Hernández Gil
Pablo Hernández Gil

Crítico Cultural

Crítico cultural y escritor. Colaborador habitual en medios literarios.

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