Las torrijas, ese postre típico de la Semana Santa en España, tienen una historia que se remonta mucho más allá de lo que solemos considerar 'tradicional'. Su origen se encuentra en la Antigua Roma, donde ya existía una receta similar que aprovechaba el pan para crear un alimento nutritivo y energético. Con el paso de los siglos, esta receta evolucionó y se adaptó a las costumbres locales, hasta convertirse en el dulce que conocemos hoy.

Orígenes en la Antigua Roma

La receta original consistía en pan empapado en leche, cocinado y servido con miel. Este plato aparece recogido en textos atribuidos a Apicio, uno de los grandes referentes gastronómicos del Imperio romano en el siglo IV. La idea era aprovechar el pan, darle una segunda vida y convertirlo en algo más sabroso y energético. Pan, leche y miel eran los ingredientes sencillos que se combinaban para crear un alimento nutritivo y fácil de preparar.

Evolución a lo largo de la historia

Con el paso de los siglos, la receta fue evolucionando en distintos territorios de Europa, adoptando variaciones según los ingredientes disponibles y las costumbres locales. En la Edad Media, ya aparecen referencias escritas en la península ibérica. Una de las más conocidas es la de Juan del Encina, que menciona las 'torrejas' en textos del siglo XV. En ese contexto, no eran solo un postre, sino también un alimento para recuperar fuerzas, especialmente en mujeres que acababan de dar a luz.

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