La gira europea de arcilla comienza este martes con Carlos Alcaraz enfrentando un dilema crucial: jugar Montecarlo, Barcelona, Madrid y Roma, lo que supone un riesgo físico real antes de Roland Garros, o reservarse y arriesgar su posición como número uno ante Jannik Sinner.

El dilema de siempre

Alcaraz afronta la gira de tierra con la incertidumbre de siempre: jugar cuatro torneos consecutivos puede ser un riesgo físico real antes de Roland Garros. No hacerlo puede costarle el número uno ante Jannik Sinner. Su entrenador, Samu López, admitió que el calendario ideal no es el actual y que si las cosas hubieran ido mejor en Miami, Alcaraz se habría saltado Montecarlo.

La presión del número uno

La aritmética del ranking ATP es despiadada. Alcaraz defiende 4.330 puntos en la gira de tierra, mientras que Sinner tiene 1.950 puntos y actualmente cuenta con 1.190 puntos de desventaja. El margen de error es mínimo. Si Sinner gana en Montecarlo, regresará a la cima haga lo que haga Alcaraz.

El riesgo de lesiones

Si Alcaraz intenta disputar las cuatro competiciones, podría agotarse mentalmente de nuevo de camino al segundo Grand Slam de la temporada o, lo que es peor, romperse. El año pasado venció en el Masters 1000 de Montecarlo, llegó al límite a la final del Godó y allí sufrió un tirón en el muslo derecho ante Holger Rune.

La estrategia de Alcaraz

La ambición de Alcaraz, que estando sano rara vez ha desistido de nada, empuja a jugarlo todo, pero su técnico, Samu López, desveló cuál es el objetivo de máximos este curso: «Soñar es legítimo, siempre con los pies en la tierra. El sueño sería ir a por los cuatro Grand Slam en una misma temporada. Es ambicioso, pero posible».