El partido político Junts se encuentra en una encrucijada tras las alarmas sonando con intensidad debido al empate previsto con Aliança Catalana en las elecciones autonómicas, según el barómetro del CEO de noviembre. La formación de Carles Puigdemont busca estrategias para evitar convertirse en una fuerza residual.
La amenaza de Aliança Catalana
El partido de Sílvia Orriols ha superado a Junts en intención de voto, obteniendo 19-20 escaños y posicionándose como el partido más votado en Lleida y Girona. Esto ha generado angustia en Junts, que encara las municipales de mayo de 2027 con la amenaza de perder votos.
La fidelidad de voto de Junts es del 60%, lo que indica que ha entrado en zona de riesgo. El expresidente Artur Mas ha abogado por reunificar las sensibilidades de la antigua Convergència, impugnando la deriva política actual de Junts.
Estrategias en disputa
Una parte del partido busca retener votantes indecisos adoptando el discurso de Aliança Catalana, como en Manresa, donde se ha anunciado una candidatura con Sergi Perramon, líder de Avenç Nacionalista. El alcaldable, Ramón Bacardit, defiende un discurso antiinmigración similar al de Sílvia Orriols.
Esta estrategia podría conducir a pactos postelectorales con Aliança Catalana, pero implica abandonar la centralidad que propugnan quienes añoran a CiU. Sin embargo, recuperar el espacio perdido no es fácil debido a la competencia y los cambios en el panorama político.





