La misión a la Luna requiere una movilización masiva de recursos, pero estamos dispuestos a aceptarla a cambio de algo que necesitamos todavía más: un sentimiento colectivo de identidad y propósito.

El discurso de John F. Kennedy en la Universidad de Rice el 12 de septiembre de 1962 es uno de los más emblemáticos de la historia. En él, Kennedy dice: 'Elegimos ir a la Luna y hacer las otras cosas, no porque son fáciles, sino precisamente porque son difíciles'. Estas palabras han quedado grabadas en la memoria colectiva como un llamado a la acción y a la superación.

El Poder de la Voluntad Colectiva

La decisión de ir a la Luna no fue solo un capricho de Kennedy, sino una apuesta por la humanidad. Él dice que somos 'nosotros' los que elegimos ir, y que es un reto que estamos deseando aceptar. Este plural mayestático interpela íntimamente al país que gobierna y a la nación cuyo mito fundacional es un viaje hacia lo desconocido.

La misión lunar es innecesaria pero bella, y requiere una movilización masiva de recursos científicos, educativos, energéticos e industriales. Solo estamos dispuestos a aceptar este desafío a cambio de algo que necesitamos con más urgencia: un sentimiento colectivo de identidad y propósito.

La Relación entre Progreso y Poder

Los economistas Daron Acemoglu y Simon Johnson explican en su libro 'Poder y progreso' cómo los grandes avances tecnológicos han enriquecido a la élite y explotado a la población durante los últimos mil años. La misión lunar es un ejemplo de cómo el progreso puede ser utilizado para beneficio de todos.