La salud en Catalunya está estrechamente ligada al nivel socioeconómico de las personas. Según el Informe Social 2025 de la Generalitat, la mitad de las personas en el tramo de renta más pobre tiene problemas de salud o enfermedades crónicas, mientras que en el resto de tramos, el porcentaje baja a una cuarta parte. Estos datos ponen de relieve las desigualdades en la salud en función del nivel de renta y el código postal.
Desigualdades en la salud: un problema de pobreza
El Informe Social también muestra que factores como la renta pueden influir en la esperanza de vida en todo el territorio. Las diferencias entre municipios se sitúan en 2,4 años, mientras que en Barcelona superan los 11 años entre barrios. Las expertas entrevistadas destacan la importancia de las condiciones de vida, como el sistema educativo, la alimentación, el trabajo o la vivienda, en la salud.
El peso de las condiciones de vida en la salud
Aïda Solé-Auró, profesora agregada de la Universitat Pompeu Fabra, señala que las personas con más ingresos están más protegidas gracias a factores como el nivel educativo. Por otro lado, las personas con menos recursos tienden a padecer más enfermedades crónicas y discapacidades funcionales. Esta brecha se explicaría por distintos factores, y el nivel educativo condiciona nuestros estilos de vida, la prevención y el uso de los recursos sociosanitarios.
Berta Rodoreda, enfermera del CAP Santpedor e investigadora del Institut Català de la Salut, ha liderado una guía para incluir los determinantes sociales en la historia clínica de los pacientes. Esta guía se estructura en grandes temáticas, como el trabajo, la vivienda o el entorno social. Un registro como este facilita la atención y educar en el tratamiento, ya que, si no, muchas veces solo vemos la punta del iceberg.
La relación entre nivel de vida y estado de salud
El informe apunta que estas desigualdades están estrechamente vinculadas a los hábitos y comportamientos de salud, condicionados por factores socioeconómicos como el acceso a alimentos saludables, el tiempo disponible o las condiciones laborales. Cinta Daufí, médica especialista en medicina preventiva y salud pública, destaca que la salud depende enormemente de las condiciones de vida.
La obesidad infantil: un problema de pobreza infantil
Daufí advierte de que, según las condiciones de vida de las personas, la capacidad de elegir es muy limitada. La obesidad infantil es un ejemplo claro. Según datos del Programa de prevención y abordaje de la obesidad infantil (POICAT), la prevalencia de la obesidad se duplica en niños de grupos sociales menos favorecidos (16,8%) respecto a los de los grupos más acomodados (7,9%).
La esperanza de vida en Catalunya
La esperanza de vida en Catalunya es una de las más altas del mundo y se sitúa en 84,2 años, pero hay diferencias entre mujeres (86,7 años) y hombres (81,5), entre municipios y, sobre todo, entre barrios, como en el caso de Barcelona. El informe de la Generalitat indica que, por cada 5.000 euros adicionales en la renta disponible del barrio, se ganan de media 10 meses de vida.
Políticas públicas para reducir desigualdades
Solé-Auró indica que el código postal es un predictor muy potente de la esperanza de vida, pero subraya que, además de cuantificar los años de vida, es muy relevante saber cómo se vivirán. Los avances sanitarios y sociales pueden ayudar a mejorar la calidad de vida de esos años. También apunta que las desigualdades sociales se ensanchan con la edad.
Conclusión
Para los expertos, las desigualdades sociales en salud no quedarán neutralizadas solo por el sistema sanitario universal y la escuela pública. Solé-Auró remarca que hacen falta políticas más específicas para los grupos más desfavorecidos. Rodoreda pide tener en cuenta los determinantes sociales no solo en el ámbito sanitario, sino también en el político.