La propuesta de un nuevo impuesto a las empresas energéticas, impulsada por España y otros cuatro países, ha generado preocupación en el sector petrolero. Las principales afectadas, las empresas petroleras, advierten que el nuevo gravamen pondría en riesgo la seguridad de suministro de carburantes en plena crisis.
Impacto en la seguridad de suministro
La Asociación de la Industria del Combustible de España (AICE) alerta de que plantear un impuesto extraordinario en Europa "pondría en riesgo la seguridad de suministro del continente, en un momento en el que ésta es la principal preocupación". En el caso de España, que tiene el sistema de refino más flexible y competitivo de la UE, un impuesto "supondría renunciar a una ventaja competitiva clave en estos momentos para asegurar el abastecimiento en este país".
Inversiones en descarbonización en riesgo
Las principales empresas petroleras españolas advierten que un impuesto sobre el sector podría poner en peligro inversiones por valor de 16.000 millones de euros previstas hasta 2030 para abordar la descarbonización de esta industria en su objetivo de alcanzar la neutralidad de emisiones en 2050.
Sector eléctrico: menor carga impositiva
Por otro lado, Aelec, patronal de las dos empresas eléctricas más grandes de España, Iberdrola y Endesa, afirma que "la mejor respuesta a la crisis energética pasa por acelerar decididamente la electrificación apoyada en el despliegue de energías renovables". Defienden que la electricidad soporta en muchos casos una mayor carga impositiva que otros combustibles fósiles, lo que desincentiva su uso.





