El Gobierno de Estados Unidos ha llegado a un acuerdo con la República Democrática del Congo (RDC) para deportar a migrantes de terceros países que se encuentran en territorio estadounidense. Las expulsiones comenzarán en abril, según informó el Ministerio de Comunicación congoleño. La medida ha generado críticas en torno a la campaña contra la migración impulsada por la Administración Trump.
Detalles del acuerdo de deportación
Kinsasa ha descrito el acuerdo como un “dispositivo de acogida temporal” que será “llevado a cabo respetando la soberanía nacional y las exigencias de la seguridad interior“. El Ministerio congoleño aseguró que el país africano no asumirá la carga financiera de las expulsiones. La gestión logística y técnica del dispositivo será garantizada por el Gobierno estadounidense a través de estructuras especializadas.
Críticas a la política de deportaciones
Organizaciones de derechos humanos han pedido a los países africanos que rechacen pactos de expulsión firmados con Estados Unidos. Han denunciado que los ya existentes exponen a cientos de personas a riesgos de detención arbitraria, malos tratos y devolución forzada a países donde podrían sufrir persecución o tortura. La Unión Africana ha criticado a Estados Unidos de externalizar la gestión migratoria a países con menos recursos.
Condiciones del acuerdo
La RDC ha defendido que no se prevé ningún traslado automático y que cada caso será examinado de forma individual, conforme a las leyes del país y su seguridad nacional. El Gobierno congoleño tendrá “pleno control” sobre las decisiones relativas a la admisión, condiciones de estancia, retirada de estatus temporal y los mecanismos de retorno. Los migrantes deportados serán trasladados a infraestructuras en la zona metropolitana de Kinsasa.





