La guerra entre Pakistán y Afganistán ha entrado en su quinta semana con un nuevo ataque paquistaní en la provincia afgana de Kunar, dejando al menos un civil muerto y 16 heridos. El conflicto armado se inició el 26 de febrero pasado y ha generado desplazamientos masivos y bombardeos en la capital afgana, Kabul. La escalada de violencia se produce a pesar de los esfuerzos diplomáticos para lograr un alto el fuego.

Detalles del conflicto

El gobierno talibán de Afganistán ha denunciado la muerte de 761 civiles por ataques paquistaníes desde el 22 de febrero, mientras que Pakistán asegura haber matado a 796 presuntos insurgentes en operaciones en suelo afgano. El portavoz adjunto del gobierno talibán, Hamdullah Fitrat, ha calificado los ataques contra civiles como "crímenes de guerra". La misión de la ONU en Afganistán (UNAMA) ha confirmado 143 fallecidos de forma independiente.

Respuesta internacional

La comunidad internacional ha condenado la escalada de violencia y ha instado a ambos países a acordar un alto el fuego permanente. El relator especial de Naciones Unidas para Afganistán, Richard Bennett, ha exigido "el respeto del derecho internacional, la protección de los civiles y la rendición de cuentas". La Unión Europea y las potencias regionales han redoblado la presión sobre Islamabad para evitar una guerra abierta en el sur de Asia.

Impacto humanitario

El conflicto ha generado un impacto humanitario significativo, con al menos 219 civiles muertos y más de 200 heridos en Afganistán. La ONU ha advertido que el recuento de víctimas seguirá aumentando a medida que avance la verificación en el terreno. El proceso de identificación de víctimas se está llevando a cabo mediante métodos como la verificación de características físicas y la recopilación de registros hospitalarios.