La relación entre Estados Unidos y México se ha vuelto cada vez más tensa debido a la lucha contra la inmigración y el narcotráfico. El presidente Donald Trump ha estado presionando a México para que aumente su control migratorio y de tráfico de droga, amenazando con imponer aranceles si no cumple. Esta estrategia se ha extendido a otros países de América Latina.
La externalización fronteriza: un nuevo enfoque
La Administración Trump ha intensificado la externalización fronteriza, pagando a otros países para que refuercen su control migratorio. Esto se ha logrado mediante paquetes de ayuda, fondos de cooperación y del Departamento de Estado para financiar y capacitar un mayor control migratorio. Incluso se han enviado agentes del DHS para entrenar a fuerzas de control migratorio en otros países.
Una red de acuerdos en América Latina
Se estima que hay 25 acuerdos bilaterales entre EEUU y diferentes países para la deportación de migrantes a lugares de los que no son originarios. La lista de países incluye cinco naciones africanas, Kosovo y el pequeño estado de Palau. El objetivo es desplazar el problema y disuadir a otros de intentarlo. La red de acuerdos se extiende por toda América Latina, convirtiendo a varios países en tapón.
La contención interior
México intenta que la gente no avance hacia EEUU, trasladando a personas hacia el sur. A esta red se suman también aliados regionales fuera del corredor inmediato hacia EEUU. La malla de contención se entreteje por toda la ruta sur-norte, como Guatemala, Honduras y hasta Panamá. Se le resisten a Trump Nicaragua y Costa Rica.





