La captura del narcotraficante 'El Mencho' el 22 de febrero volvió a poner a México en el foco de la 'guerra contra la droga' que libra, y en la que EEUU le presiona. La Administración de Donald Trump ha aprovechado este episodio para insistir en que México debe tener una política más dura contra el narcotráfico. Sin embargo, detrás de esta guerra se encuentra una preocupación aún mayor para EEUU: la lucha contra la inmigración.

La Inmigración como Palanca de Presión

La inmigración se ha convertido en el principal termómetro de la relación entre EEUU y México, y en una palanca de presión y moneda de cambio. 'Trump ha amenazado con que, si México no aumenta su control migratorio y de tráfico de droga, va a imponer aranceles', explica Ariel Ruiz, investigador principal del Migration Policy Institute. La estrategia de Trump está funcionando, ya que se calcula que hay 25 acuerdos bilaterales entre EEUU y diferentes países para la deportación de migrantes a lugares de los que no son originarios.

Una Red de Acuerdos para Controlar la Migración

Estos acuerdos se extienden por toda América Latina, convirtiendo a varios países en tapón. 'A su vez, México intenta que la gente no avance hacia EEUU: sigue trasladando a personas hacia el sur', enfatiza Yael Schacher, directora para las Américas y Europa de Refugees International. La lista de 25 países sobrepasa el continente americano e incluye cinco naciones africanas, Kosovo y el pequeño estado de Palau, en Micronesia.