La guerra en Oriente Próximo ha desatado una serie de consecuencias económicas y geopolíticas que afectan a varios países. China, uno de los mayores importadores de petróleo de Irán, se prepara para mitigar los efectos en su economía. La guerra en Irán implica un riesgo para la estabilidad del mercado energético mundial.

El Interés Chino en la Estabilidad del Golfo

China tiene un interés enorme en mantener abierto el estrecho de Ormuz, por donde pasan diariamente 5 millones de barriles de petróleo hacia el país asiático. En lugar de apoyar una intervención estadounidense, China ha optado por negociaciones diplomáticas con Irán para garantizar el flujo de petróleo. Un acuerdo con Rusia permite aumentar el flujo y mantener la capacidad de producción.

Rusia y su Beneficio en el Conflicto

Rusia, por su parte, se beneficia de la situación al vender más petróleo a China y aprovechar la oportunidad para financiarse en los mercados energéticos. La decisión de Trump de levantar sanciones también le permite vender petróleo a otros países. Rusia puede así continuar costeando su contienda en Ucrania.

El Impacto en la Economía Global

La guerra en Irán tiene consecuencias devastadoras para la economía global. La inflación y la deflación son dos caras de la moneda que afectan de manera diferente a los países. China, que inició la guerra en deflación, no se ve afectado de la misma manera que Occidente. Mientras tanto, EEUU parece estar perdiendo en este conflicto.