En la provincia de Guadalajara, un yacimiento arqueológico de 33 hectáreas revela la fascinante historia de Recópolis, la única ciudad medieval construida desde cero en toda Europa durante la Alta Edad Media. Fundada en 578 d.C. por el rey Leovigildo, esta urbe visigoda destaca por su sofisticada planificación urbanística y su papel como símbolo del poder centralizado.
Orígenes y Diseño Urbanístico
Recópolis se encuentra sobre un promontorio estratégico que domina el paso del río Tajo, permitiendo el control de importantes vías de comunicación y la explotación de recursos agrícolas. Con una extensión de 33 hectáreas, esta ciudad medieval representa un hito de la ingeniería y la visión estatal del reino visigodo a finales del siglo VI. Su diseño integral demuestra una madurez política y urbanística que a menudo se ha negado a este periodo histórico.
La ciudad se organizaba mediante una planificación muy cuidada que separaba nítidamente las zonas de poder de las áreas productivas y residenciales. Una imponente muralla de dos metros de grosor rodeaba el perímetro, jalonada por torres cuadrangulares que reforzaban su carácter monumental y su función de propaganda. En su interior, se estima que el recinto amurallado protegía unas 22 hectáreas del total.
El Corazón Administrativo y Religioso
En la zona más elevada de la ciudad se situaba el complejo palatino, el verdadero corazón administrativo y religioso del poder estatal visigodo en la región. Este conjunto monumental estaba formado por varios edificios de grandes dimensiones, destacando el palacio principal que contaba con dos plantas y rica decoración escultórica. Junto a las dependencias de gobierno se alzaba la iglesia Palatina, un templo de planta cruciforme que seguía los modelos áulicos de los templos de Bizancio.





