Calor y genes: estudio revela efectos transgeneracionales

Investigadores de la Universidad de Oxford publicaron en 2026 que un choque térmico aplicado a Drosophila melanogaster modificó la regulación génica y la viabilidad de la descendencia. El experimento, realizado en laboratorios británicos, detectó cambios que perduraron hasta cuatro generaciones posteriores.

Los resultados aparecen en la revista Molecular Biology and Evolution y confirman que el estrés por altas temperaturas deja huellas heredables, un hallazgo que cobra relevancia en un planeta donde el calentamiento global intensifica las olas de calor.

Mecanismo y diferencias entre poblaciones

El choque térmico provocó una reorganización de la cromatina y alteró la expresión de cientos de genes. En poblaciones procedentes de climas áridos, la respuesta fue más marcada y estuvo asociada a la activación de elementos transponibles, pequeñas secuencias móviles que pueden re‑regular el genoma.

En contraste, en la población de clima frío la respuesta fue menos intensa. Además, los descendientes de huevos puestos varios días después del choque mostraron un desarrollo más rápido en la población árida, un fenómeno compatible con la hormesis, donde un estrés severo desencadena respuestas fisiológicas beneficiosas.